No me ha dejado

No me ha dejado, 2017
Instalación. Vinilo y pieza cerámica esmaltada.

La pieza se vale para su configuración de la madeja que aparece en el acrónimo jeroglífico, lema de Sevilla “No madeja do”. Asumiendo la similitud entre dicho símbolo con el de infinito, el artista invita al espectador a entrar en un recorrido sin fin, cíclico y con obstáculos. Infinito como infinita es Sevilla, capaz de repetirse así misma en bucle y tropezar siempre con la misma piedra; incapaz de trascender su imagen tópica, revisionarse de manera constante desde la nostalgia y celebrarse así misma sin cuestionar su devenir.

 

El obstáculo en No me ha dejado es presentado a modo de esfera semihundida, logotipo de la Exposición Universal y símbolo de esa modernidad impostada que vino dada en el 92 por parte de la muestra. Una Exposición Universal la del 92 que aún resuena, como las ruinas de la mítica Pompeya y que deja un eco de imposibilidad de trascender el evento 25 años después.