Unnecessary inventions

Catálogo de muestras, 2017
40 monotipos sobre papel

Origen y flujo

 

En el siglo XVII Fernández Navarrete, escritor y misionero español, dejó constancia de sus viajes a China. En sus textos señalaba ya la destreza de los artesanos de la provincia de Cantón para la copia: “Maestros de falsificación que revenden como auténticos dentro de China objetos europeos que habían copiado”.

 

Si abordamos el hecho observado como un acto reprobable, también debemos entender que el plagio no siempre ha supuesto un acto delictivo y ni siquiera un problema ético. La historia del arte nos muestra el valor propio de la copia como vía de conocimiento y difusión. No es hasta principios del siglo XVIII cuando el concepto de originalidad adquiere su estatus de ideal.

 

Del uso de producciones ajenas nos habla en su obra Plagiarism and Originality Alexander Lindey (1952), que definió a Shakespeare como una figura literaria inclinada a evitar invenciones innecesarias.

 

Bajo este posicionamiento se sitúa Unnecessary Inventions. Una exposición que cuestiona el origen de las imágenes, su reproductibilidad y el flujo de las mismas. Para dar inicio al proyecto, el artista chino Jié Lóng fue invitado a crear un tesauro de imágenes raptadas de internet. Modelos visuales de productos fabricados en China de forma masiva que, al igual que sucediera en el siglo XVII, perpetúan la tradición de la copia de piezas del patrimonio cultural tanto occidental como oriental. Referentes iconográficos y estilísticos procesados, convertidos en productos de bajo coste, son llevados ahora a la pintura. El acto pictórico pretende devolverles parte de su unicidad perdida, que es negada al asumir su presentación a modo de producto comercial mediante el catálogo de muestras.

 

Este recorrido que sufre la imagen conlleva la disolución de su origen, que no se inicia en su secuestro en red, sino en el momento en que se opera sobre ella con fines comerciales. Curiosamente, estas reproducciones son, por lo general, concebidas fuera de China. La decisión de que sean lo que ahora son no reside en sus productores, pues dicha decisión también es importada, con todo lo que ello conlleva. Made in china corresponde, a fin de cuentas, a la ejecución física, no a la creación del modelo.

 

Unnecessary Inventions contextualiza este flujo de ida y vuelta constante de la imagen y genera “originales” a partir de reproducciones, quizás por la certeza de que son innecesarias nuevas invenciones.